Por Rodrigo Manuel Bogado Orué
La zafra sojera 2025/2026 en nuestro país se perfila como una de las más prometedoras de los últimos años, principalmente luego de varios ciclos productivos condicionados por fuertes sequías que afectaron la rentabilidad del agricultor. Desde una visión agronómica y económica, los datos preliminares indican que esta campaña podría constituir un punto de inflexión para la recuperación financiera del sector, particularmente en la zona norte de la Región Oriental, donde la variabilidad climática impactó con mayor intensidad.
Las primeras estimaciones productivas muestran un panorama alentador. Informes técnicos recientes señalan que el país podría alcanzar rendimientos superiores al promedio histórico, con valores iniciales situados entre 3.400 y 3.600 kg/ha, lo que incluso podría derivar en un récord nacional de productividad. En términos de volumen total, se proyecta una producción cercana a 11 millones de toneladas, considerando tanto la zafra principal como la zafriña.
Este escenario representa una recuperación significativa si se compara con campañas anteriores afectadas por sequías recurrentes. En temporadas recientes, los periodos prolongados sin lluvias, con intervalos superiores a diez días durante etapas críticas del cultivo, redujeron el potencial productivo y deterioraron la sanidad de los cultivos, afectando la rentabilidad del sistema agrícola.
Desde el punto de vista climático, la mejora de las condiciones pluviométricas aparece como el principal factor que explica el repunte productivo actual. Especialistas del sector exportador destacan la transición hacia un patrón climático más favorable, que está permitiendo una mayor disponibilidad de humedad en el perfil del suelo, además de favorecer la navegabilidad de los ríos, elemento clave para la logística de exportación.
En la zona norte de la Región Oriental —especialmente en departamentos como San Pedro y áreas productivas cercanas— el impacto de tres años consecutivos de estrés hídrico fue considerable. Sin embargo, la ampliación del área cultivada registrada en ciclos recientes demuestra la resiliencia del productor y su apuesta por la recuperación del negocio agrícola. Solo en la última zafra, el área total de soja en la Región Oriental superó las 3,6 millones de hectáreas, evidenciando una estrategia de recomposición productiva.
En cuanto a la recuperación financiera, el aumento esperado en los rendimientos permitirá mejorar la liquidez de los agricultores, quienes en muchos casos enfrentaron refinanciaciones de deudas, reducción de inversiones tecnológicas y ajustes en paquetes de manejo durante los años de sequía. Además, la industrialización creciente del complejo soja, que en 2025 registró niveles récord de procesamiento interno, genera mayores oportunidades de agregado de valor y estabilidad comercial, fortaleciendo la cadena productiva nacional.
No obstante, el panorama económico aún presenta desafíos. Factores externos como la volatilidad de los precios internacionales, regulaciones ambientales en mercados compradores y tensiones comerciales globales podrían incidir en la rentabilidad final del productor, aun en un contexto de buenos rendimientos.
En síntesis, la zafra sojera 2025/2026 muestra señales claras de recuperación productiva y financiera para el agro paraguayo. Para los productores del norte de la Región Oriental, el éxito de esta campaña dependerá no solo del comportamiento climático, sino también de la adopción de estrategias agronómicas eficientes y de una gestión económica prudente que permita capitalizar los resultados positivos y fortalecer la sostenibilidad del sistema productivo a largo plazo.
Rodrigo Manuel Bogado Orué es socio de AgroTeam S.A., consultora financiera especializada en el agro.

