Por Rodrigo Manuel Bogado
En los últimos años, Paraguay ha consolidado su posicionamiento como uno de los principales exportadores de carne bovina de Sudamérica, impulsado por la apertura de nuevos mercados y el fortalecimiento de relaciones comerciales con destinos estratégicos. Durante el 2025, el país logró avances significativos en la diversificación de compradores internacionales, lo que genera oportunidades económicas para el sector ganadero, pero también plantea desafíos en cuanto al comportamiento de los precios en el mercado interno.
Según reportes oficiales de comercio exterior, Paraguay consiguió exportar productos a 59 nuevos mercados durante el 2025. En el caso específico de la carne bovina, se destacan nuevas colocaciones en destinos como Bosnia y Herzegovina, Marruecos y Panamá, además del ingreso o fortalecimiento de exportaciones de carne refrigerada hacia Canadá y productos cárnicos procesados hacia Estados Unidos. Estos nuevos destinos permitieron generar exportaciones por valores superiores a los USD 63 millones solo en nuevos mercados durante ese año.
Paralelamente, Paraguay continúa consolidando mercados tradicionales de alto valor. Chile se mantiene como el principal comprador de carne paraguaya, seguido por Taiwán, que se ha convertido en uno de los mercados estratégicos para la proteína roja nacional. También se destacan Estados Unidos, Israel y Brasil como destinos relevantes que sostienen el crecimiento del sector exportador.
El fortalecimiento de la demanda internacional ha impulsado resultados récord en la cadena cárnica paraguaya. Las exportaciones de carne superaron los USD 2.000 millones en 2025, reflejando el dinamismo del sector y el creciente reconocimiento sanitario y productivo del país en el mercado global. Sin embargo, este crecimiento genera presiones en el mercado interno, donde el aumento del consumo externo tiende a reducir la disponibilidad de oferta local, lo que contribuye a una tendencia alcista en los precios para el consumidor nacional.
Desde el punto de vista económico, el incremento de la demanda internacional suele favorecer la rentabilidad del productor y del sector industrial frigorífico, incentivando inversiones en genética, manejo sanitario y expansión del rodeo. No obstante, cuando el crecimiento exportador no es acompañado por un aumento proporcional del hato ganadero, se produce un desbalance entre oferta y demanda interna, generando presiones inflacionarias en los precios de la carne en el mercado local.
A mediano plazo, la apertura de nuevos mercados premium, como los potenciales destinos asiáticos de alto poder adquisitivo, podría incrementar aún más la competencia por la producción nacional. En ese contexto, el desafío del sector ganadero paraguayo será aumentar la productividad y el stock bovino mediante tecnologías de manejo, mejoramiento genético y sistemas más eficientes de producción.
En síntesis, la apertura de nuevos mercados representa una gran oportunidad para la economía paraguaya y el desarrollo del sector ganadero. Sin embargo, el impacto sobre los precios internos dependerá fundamentalmente de la capacidad del país para expandir su producción sin comprometer el abastecimiento del mercado local, manteniendo un equilibrio sostenible entre exportación y consumo interno.
Rodrigo Manuel Bogado Orué es socio de AgroTeam S.A., consultora financiera especializada en el agro.

