Por Rodrigo Manuel Bogado
En los últimos años, Asunción ha experimentado una transformación urbana marcada por un fuerte crecimiento en la construcción de edificios de departamentos. Este fenómeno responde a cambios en el estilo de vida de la población, al dinamismo del mercado inmobiliario y al interés de inversionistas en una ciudad que presenta costos competitivos dentro de la región. Sin embargo, pese al aumento de la oferta edilicia, la demanda habitacional continúa sin satisfacerse plenamente, especialmente en el segmento de la clase media y de parejas jóvenes que buscan su primera vivienda.
La capital paraguaya ha pasado de un modelo tradicional basado en viviendas unifamiliares a un crecimiento vertical cada vez más visible. La proliferación de torres residenciales y complejos multifamiliares refleja una tendencia impulsada por la urbanización, el encarecimiento del suelo urbano y la búsqueda de mayor seguridad y acceso a servicios y amenidades modernas. Este proceso está transformando la estructura urbana, con barrios que anteriormente estaban dominados por casas ahora integrando edificios de altura con infraestructura recreativa y social.
El atractivo del mercado inmobiliario asunceno también se sustenta en los costos relativamente accesibles frente a otras capitales latinoamericanas. El precio promedio del metro cuadrado ronda los USD 1.697, lo que posiciona a la ciudad como un destino atractivo para inversionistas y desarrolladores, generando un crecimiento sostenido de proyectos residenciales.
No obstante, este auge constructivo no ha logrado cubrir la demanda habitacional existente. Estudios sobre el sector señalan que Paraguay arrastra un déficit histórico de viviendas que continúa aumentando con el crecimiento poblacional y la urbanización acelerada. Además, existe una dificultad estructural para que sectores de ingresos medios accedan a financiamiento hipotecario, lo que limita su posibilidad de adquirir propiedades.
En el mercado de alquileres, la presión de la demanda también se refleja en el aumento de precios. En edificios nuevos de Asunción, el alquiler promedio de un departamento de un dormitorio supera los G. 3.800.000 mensuales, mientras que unidades de dos dormitorios pueden alcanzar los G. 5.800.000, valores que resultan elevados para muchas familias jóvenes y recién casadas.
Además, el mercado presenta un fenómeno particular: mientras existe sobreoferta en proyectos de alta gama con menor demanda, el segmento de viviendas accesibles para la clase media sigue siendo insuficiente. Esta situación obliga a muchos jóvenes profesionales a postergar la compra de su vivienda o migrar hacia zonas periféricas del área metropolitana en busca de opciones más económicas.
En síntesis, el crecimiento de la construcción vertical en Asunción evidencia el dinamismo del sector inmobiliario y el desarrollo urbano de la ciudad. Sin embargo, el desafío principal sigue siendo generar proyectos habitacionales que respondan a la capacidad adquisitiva de la clase media, permitiendo reducir el déficit habitacional y acompañar el crecimiento demográfico con soluciones de vivienda sostenibles e inclusivas.
Rodrigo Manuel Bogado Orué es socio de AgroTeam S.A., consultora financiera especializada en el agro.

